La tecnología es fundamental para abordar los nuevos requisitos en materia de liquidez

English Germany

Autor: Ed Royan, Director de operaciones de AxiomSL para Europa,
Oriente Medio y África (EMEA)

Después de haber dedicado buena parte del año 2014 a adaptarse a los nuevos requisitos en materia de presentación de informes sobre disponibilidad de capital, los bancos europeos están centrando actualmente su interés en la supervisión Ed Royan, Chief Operating Officer, AxiomSLde los niveles de liquidez y la elaboración de informes de los mismos. Durante el transcurso de 2015, los bancos afrontan importantes cambios que afectan a la forma de calcular su liquidez y presentar sus informes correspondientes, y a la frecuencia en la publicación de datos en conformidad con las regulaciones aplicables. Para poder adaptarse a estos cambios, los bancos deben asegurarse de que disponen de la tecnología adecuada.

Entre los principales cambios que se introducirán este año cabe mencionar una nueva versión del Coeficiente de Cobertura de Liquidez (CCL), que los bancos deberán utilizar para calcular sus necesidades de liquidez.

En Europa, los bancos han estado utilizando el CCL definido por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (CSBB) en el marco de Basilea III. No obstante, en octubre, la Autoridad Bancaria Europea (ABE) publicó una nueva versión del CCL específica para Europa, que los bancos deberán adoptar ahora en el marco de la Directiva sobre los Requisitos de Capital IV (DRC IV). Se están introduciendo cambios similares en el Coeficiente de Financiación Estable Neta (CFEN), que exige a los bancos que mantengan un nivel de financiación estable en relación con sus actividades tanto dentro como fuera del balance.

Estos cambios en el CCL y el CFEN suponen que los bancos deberán actualizar las plantillas que han utilizado hasta ahora para elaborar los cálculos y los informes. Asimismo, las entidades tendrán que asegurarse de que disponen de un acceso fácil a todos los datos que deben introducirse en los cálculos e informes.

La introducción de cálculos e informes con arreglo al nuevo CCL y CFEN no significa que los bancos puedan abandonar las versiones actualmente vigentes: los bancos que operan a escala mundial deberán mantener las versiones de la DRC IV en lo que respecta a los coeficientes aplicados en Europa y utilizar las versiones del CSBB para su uso en el resto del mundo. Asimismo, los bancos deberán tener acceso a las distintas versiones de los coeficientes para poder elaborar sus cálculos e informes a nivel de grupo y a nivel de entidad.

Medidas adicionales requeridas para el control de la liquidez (ALMM)

Además de las nuevas versiones del CCL y CFEN, los bancos deben cumplimentar un nuevo informe –inédito hasta ahora– denominado “Medidas adicionales requeridas para el control de la liquidez” (ALMM por sus siglas en inglés – Additional Liquidity Monitoring Metrics). Este informe, que se ha formulado para analizar el vencimiento de las posiciones y los flujos de caja de los bancos, exige la aportación de datos más específicos que antes, incluida la concentración de financiación por contraparte y los precios para diversos tramos de financiación.

Todos estos informes de liquidez –el CCL, el CFEN y las ALMM– suponen el procesamiento de un gran volumen de datos. Cuando se empezaron a aplicar las directrices sobre la presentación común de informes (COREP) y la elaboración de informes financieros (FINREP), muchos bancos se enfrentaron a un enorme desafío para manejar estos grandes volúmenes de datos. No obstante, para elaborar informes de liquidez se necesita manejar una cantidad de datos incluso mayor, porque los bancos deben analizar las entradas y salidas de flujos de liquidez asociadas con sus posiciones y deben clasificarlas de acuerdo con las definiciones especificadas para activos líquidos de alta calidad. Para ello, los bancos necesitan disponer de una tecnología capaz procesar un gran volumen de datos o una tecnología que ofrezca funciones de visualización de datos.

Supervisar los niveles de liquidez y elaborar informes al respecto supone un enorme reto para los bancos cuyos datos se distribuyen entre múltiples sistemas. Estas instituciones necesitan una plataforma que pueda integrar de forma rápida y precisa datos procedentes de distintas fuentes. A medida que llevan a cabo esta labor de integración, es probable que los bancos encuentren incoherencias y lagunas entre los datos almacenados en distintos sistemas. Por consiguiente, es importante que una plataforma bancaria sea eficaz en la estandarización de datos y que permita a las entidades aplicar los controles internos y de verosimilitud necesarios para detectar y eliminar las incoherencias.

Para poder lograr una utilización óptima de sus activos, es fundamental que la tecnología a disposición de los bancos pueda generar informes de liquidez rápidos y precisos. Los bancos que operan en distintas jurisdicciones se encuentran a menudo con requisitos específicos que les obligan a mantener un determinado nivel de liquidez en cada país. Si su tecnología no es capaz de generar informes precisos, los bancos pueden acabar utilizando más liquidez de la necesaria para satisfacer estos requisitos locales. Asimismo, si sus cálculos a nivel de entidad se procesan con demasiada lentitud, existe la posibilidad de que los bancos tarden demasiado en detectar excedentes de liquidez que pueden emplearse en los cálculos de grupo.

Ciclos más cortos en la presentación de informes

En 2015, los bancos no solamente deberán afrontar novedades en lo que respecta a la realización de cálculos y la elaboración de informes, sino que además deberán adaptarse a unos ciclos más cortos en la presentación de datos sobre liquidez.

En enero, el período para la presentación de informes acerca del CCL se redujo de 30 a 15 días en todos los países europeos. Esto supone un cambio considerable. No obstante, la DRC IV otorga a los reguladores locales la posibilidad de aplicar medidas todavía más estrictas mediante la exigencia de presentar informes de liquidez diarios. Hasta el momento, el BaFin, el organismo alemán de supervisión bancaria, ha anunciado que ejercerá esta opción a partir de octubre, mientras que su homólogo británico, la Prudential Regulation Authority (PRA), también ha confirmado que tiene previsto exigir informes diarios de liquidez, aunque todavía no ha determinado la fecha en que empezará a aplicar la normativa.

Esta reducción drástica en el plazo para presentar informes plantea preguntas acerca del funcionamiento del software de los bancos. Es frecuente que los bancos realicen ajustes basados en los resultados iniciales de sus cálculos del CCL y posteriormente vuelvan a procesar los cálculos. La mayoría de las plataformas puede adaptarse a este procedimiento en el caso de que los bancos presenten informes cada 30 días. Sin embargo, a medida que se reducen los plazos de presentación de informes, los bancos solo podrán realizar estos recálcalos si disponen de un software de altas prestaciones.

Elaboración de informes intradía

A la hora de adaptarse a estos cambios exigidos por la DRC IV en la presentación de informes sobre liquidez, los bancos también deben satisfacer los requisitos establecidos por el CSBB para presentar informes mensuales sobre su gestión del riesgo de liquidez intradía. Estos informes deben incluir datos acerca de la utilización del máximo diario de liquidez intradía así como la disponibilidad de liquidez al comienzo de la jornada y en otros momentos determinados.

En el marco de las prácticas ideales, los bancos siempre deberían controlar estrechamente su liquidez intradía. Sin embargo, esta es la primera vez que se les ha pedido que informaran sobre ello de forma externa. Como resultado de ello, los nuevos requisitos han obligado a los bancos a garantizar que disponen de procesos y controles claros para responder a los cambios en la liquidez. Para poder cumplir con la normativa, los bancos deben disponer de tecnología que apoye estos procesos y controles, y les permita determinar con rapidez los cambios en el nivel de liquidez. Los requisitos intradía también plantean preguntas acerca del control de auditoría de los bancos y la funcionalidad del almacenamiento de datos.

Ritmo de los cambios normativos

Por todo lo expuesto anteriormente, parece claro que los bancos tendrán que afrontar retos de gran envergadura a lo largo de 2015. A medida que las entidades se preparen para abordar estos cambios, posiblemente el mayor desafío con el que se enfrenten será la velocidad con la que se están aplicando estos nuevos requisitos. Esta circunstancia queda patente en las actualizaciones publicadas por la ABE para la taxonomía del lenguaje extensible de informes de negocios (XBRL), que los bancos deben utilizar para sus informes con arreglo a la DRC IV: en muchos casos, se dispone de muy pocos meses entre la emisión de una nueva taxonomía y su aplicación.